Tierras inundadas color esmeralda, de dragones voladores y de pagodas perfumadas, tierras castigas por la mano del hombre y por la naturaleza, pero su perseverante belleza parece imbatible. Sus fronteras, lugares y etnias apenas conocidas, sobrecogerán al que los contemple. Los míticos templos de Angkor vertebran la vida de los camboyanos y sus riquezas traen lluvia de esperanza. En el país vecino, Laos, el río Mekong, conocido como la Madre de las Aguas, da la vida a estas tierras tranquilas. En el delta de este río nos encontramos ese escenario más propio de un sueño que de la realidad: la bahía de Halong.