De él se contaban historias sobre bellos palacios en las orillas de grandes ríos, de paisajes maravillosos en el interior del país, de misteriosas selvas llenas de exóticos animales desconocidos hasta entonces, de la belleza y el color de los mares y de sus islas bañadas siempre por los rayos del sol. Pero quizás lo que llame más la atención era su gente, de ellos se contaba su gran hospitalidad y amabilidad con los visitantes, su alegría y sencillez y sobre todo su incondicional sonrisa.